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Método

Comprendí que no necesito de la compañía pasajera, pues abunda en la calle y es tan banal como frugal

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Los métodos son siempre los indicados para evitar acciones que nos recuerden pasados tormentosos e indeseables. Durante los últimos meses he sentido el repudio de gente que alguna vez me estimó.

El responsable siempre he sido yo, pero hasta hoy lo seré. No me volveré víctima de mis acciones, ni mucho menos el promotor de insensatas satisfacciones de odio persistente en corazones opacados por tenebrosos recuerdos del hombre malvado, que ahora, solo quieren a rato o desean tener ahí cuando necesiten sentirse bonitas.

He dicho oraciones de las cuales me arrepiento, es la primera vez que lo hago, pero siempre hay una primera vez para todo, tal y como lo decía la puta que me enseñó a amar a los doce años y de quien guardo mi más preciado tesoro que hoy van a conocer.

Estoy completamente seguro que algunas de mis compañeras son unas mal cogidas, disculpen si el término no es correcto, creo que mis años me han dado la comprensión para descifrarlas de manera puntual sin temor a que después de esto no me hablen más nunca o en el peor de los casos se sientan humilladas y me señalen como ya es su costumbre.

Comprendí que no necesito de la compañía pasajera, pues abunda en la calle y es tan banal como frugal. Los sentidos son siempre los mismos, las manos, las mismas y los besos solo tienen el sabor del cigarrillo que fuman, del licor que beben o del caramelo de menta que saborean antes de acercase a mí. Todo sabe a lo mismo.

Mi vida ha sido cifrada por decisiones certeras las cuales tienen consecuencias inimaginables y de las que me aferro para no sentirme un perdedor más. Creo que siempre ganó. Pues no existe momento en que no tiemblen cuando me acerco o que no desvaríen con mis palabras. Siempre están sujetas a algo que las embruja, de allí, su necesidad buscar compañeros urgentes que las hagan olvidar los momentos que vivieron conmigo. Las apoyo, es su decisión y mucho más su vida.

La puta que me enseñó a sentir tenía como premisa no enamorarse, me inculco tanto la idea que durante mi vida he seguido a fuego esa manera de pensar. No amo. No lo hago por el temor horrible que recuerdo en su cara cuando una de las tardes de mandados me hizo el amor y en medio de la reyerta de cuerpos suspiro y grito tan fuerte en la casa de citas, que se había convertido en mi residencia habitual, que me amaba con el corazón, la mente y el cuerpo.

Evocó que con mis ya trece años solo le acaricie su cabello negro y limpie parte del sudor que brotaba de su cuerpo para disponerme a superar a mi maestra. Me levante, me vestí con lentitud y con sus mismas palabras le recrimine que el amor no existía y que las putas nunca nos enamorábamos, mucho menos con el corazón, la mente y el cuerpo.

No pude volver a verla. Nuestros encuentros solo se basaban en saludarnos sin mirarnos a la cara y rozarnos las manos cuando ya el licor y los cigarros que me caracterizaban como un hombre-niño evocaban sexo y placer sin amor. Sin embargo, jamás volví a sentir su cuerpo y menos escuchar los gemidos de pasión que la embriagaban. Solo me acercaba a su cuarto para oírla temblar de necesidad susurrando mi nombre mientras otro hombre hacía el trabajo que yo no podía ni siquiera desear.

A los catorce años mi madre en su afán de mejorar mi vida de desencanto le reclamó a mi padre que hiciera algo y con unas palabras más o palabras menos me prohibieron las visitas a la casa de citas y me internó en la iglesia para obligarme a ser monaguillo.  Los que han sabido de mí, lograran recordar que me corrieron de la casa de San Pedro por beberme el vino y comerme las ostias sin consagrar en el despacho parroquial, mientras una compañera de encuentro me besaba con desesperación y se sacaba la conocida Alba, una túnica de lino blanco que nos cubría desde el cuello hasta los tobillos y siempre estaba bien ajustada, ese día comprendí porque desde que llegábamos no disfrazaban de esa manera y nos apretaban tan fuerte que podías pasar más de media hora para arrancarnos esa túnica blancuzca.

En medio de mi festín pagano el párroco entró y no hubo una manera digna de explicar el episodio de alcohol y lujuria que practicábamos cada domingo antes de la misa de las diez. La decisión fue la salida del templo con un dictamen ensordecedor para los temerosos del incumplimiento de los mandamientos y, por supuesto, una paliza que durante unos meses encerró a mi puta interna en los confines del subconsciente.

De allí en adelante generé una estrategia para que nadie conociera la verdad de los deseos que me quemaban por dentro. Fue así que conseguí novia y cumplí cabalmente los preceptos sociales. Fui a su casa bien bañadito, sin olor a cigarros y utilizando Lavanda Atkinson para que mi imagen solo reflejara que era un niño de hogar y bien criado.

La mentira me duró dos meses, cuando en un paseo me invitaron como novio formal y decidí, craso error, irme con los suegros. En el paseo los tíos, tías, primas, primos, abuelas y abuelos me pautaban la vida. Aseguraban que en el matrimonio debería vestirme de negro y ella, por supuesto de blanco y ni hablar del velo y la corona. Esas aseveraciones me aterraron y con la complicidad del tío borracho, aquel que todos tenemos, comencé a beber ron para opacar el desierto que me esperaba si seguía en la mentira.

Al finalizar el día ya estaba borracho y regresábamos. Otro error me aseguró que estaba marcado para equivocarme. Me ofrecieron quedarme y con el tío borracho y la continuidad de la fiesta me quedé.

Me acomodaron en un cuarto, muy cerca de la cocina. A las tres de la mañana la alegría cesó me acosté como pude pero un impulso, ya nacido del licor, me hablo del comer antes de dormir. Me dispuse a asaltar la cocina, y ella, mi novia bella  estaba despierta como esperándome.

El hambre se disipo mientras nos comíamos a besos y las manos tocaban todo a su antojo. La mesa de la cocina fue la responsable de acabar con el sueño del vestido blanco, el velo y la corona. Mientras perdidos en nuestra pasión nos descubríamos, sus palabras sacaron mi puta interna que se desbordó hasta llegar a la sala. En medio de los sentidos perdidos me susurro al oído, te amo y ahora con esta prueba debemos casarnos.

Me dormí en el mueble de la sala. Nada del día anterior me parecía normal y al primer canto del gallo huí de esa casa para nunca más volver.

Dos semanas después mis suegros llegaron a mi casa para hablar con mi papá. Me encerré en el cuarto y un sinfín de ideas me atormentaba. Los señalamientos, las amenazas, las confesiones de abuso de confianza y por supuesto, la paliza que recibiría para retener mi puta una vez más.

Dos horas después la visita acabo y mi padre me llamó. Las palabras una vez más fueron directas: No tienes más novia. Los señores que vinieron dijeron que están apenados contigo, su hija decidió ser monja y que piden disculpas por que tú eres un joven bueno que quería casarse con ella, pero el llamado del señor es más fuerte.

Ese día descubrí que podemos decidir en ser putas o monjas o putas monjas, es lo mismo.

Me sentí un vencedor. Y una vez más mi puta salió a desgranar mi vida de adolescente. No hay un bar de putas en mi tierra que no conozca. No hay una puta que no haya probado y mucho menos no hay una mujer que con esfuerzo o no haya caído en mis brazos para después desecharla o desecharme, conceptos que aprendí a deducir como heridas de guerra.

Ante el caos y los malos hábitos mujeres iban y venía. Unas eran novias de helados y cine y otras de cuartos de hotel o puertas semi cerradas, hasta que llegó ella para ordenar mi vida, pero no la normal, la de todos, la de todas, la simple. Llegó a darme las pautas para ser puta y siempre sonreír mientras el corazón se congela y los sentimientos se van a la mierda.

Y así nací yo.

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Opinión

¿Y ahora quién podrá defendernos?

Menos que un show tragicómico es lo que observo al leer las noticias, en las que el descaro de algunos voceros no tiene límites

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Por Jordán Rodríguez

Comienza el 2020 y entre terremotos, bombardeos, avionazos y erupciones volcánicas, Venezuela arranca siendo titular de prensa. Cuando pensamos que lo habíamos visto todo, nos tocó testificar como a uno de los “presidentes” del país intentaba saltar una barda al mejor estilo del hombre araña, mientras el Parlamento juramentaba a alguien hasta el momento desconocido en su lugar. Parece un trabalenguas, lo sé, pero es la triste realidad de la política nacional.

Menos que un show tragicómico es lo que observo al leer las noticias, en las que el descaro de algunos voceros no tiene límites y en las que unas veces se ve a los “líderes” gritando envalentonados y otras se les nota por la sombrita, pasando agachados ante irregularidades, denuncias de corrupción y guerra de acusaciones.

La designación de Luis Parra y su inmediata aceptación por parte del Presidente Maduro, como el legítimo representante del poder legislativo, no hace más que despertar sospechas sobre el buen uso que hace el oficialismo del clásico “divide y vencerás”, mientras un cada vez más repetitivo y agotador Juan Guaidó va del timbo al tambo tratando de generar el ruido necesario para lograr su plan de “fin de la dictadura” sin que parezca tener las nueces para conseguirlo.

Les juro que provoca lanzar el teléfono al suelo, ya que de hacerlo con el televisor no tendría los dólares pare reponerlo y no me queda más que recordar a Chespirito en su clásico personaje de rojo y amarillo-aunque ahora que lo pienso, ni para un nuevo celular tengo los verdes-.

Que lamentable ver este espectáculo, que tristes las páginas de historia que estamos escribiendo. Luego de ser reconocidos como un pueblo de libertadores y valientes, hoy no somos más que el hazmereír del vecindario continental, gracias a estos señores que lo que hacen es avergonzarnos cada vez que toman la palabra.

Este año 2020 arrancó con todo y cito a las damiselas en apuros del “Chapulín Colorado” al preguntar “y ahora quién podrá defendernos” en una nación incapaz de retomar el camino de la política con P mayúscula, el derecho al ejercicio democrático y el trabajo honesto. Y no es que crea ya en liderazgos mesiánicos que salvarán lo que queda de República, pero antes de los primeros hechos de este año, aún pensaba que nuestra “clase política” podría, por lo menos, dejar de hacer el ridículo que están haciendo en pro de las soluciones concretas que el pueblo reclama, pero al parecer- y citando a otro gran personaje cómico latinoamericano- “no se le pueden pedir peras al horno”, así decía: Manuel Rosales.

Periodista Jordán Rodríguez Expresidente de VTV-Corresponsal de Telesur para Haití y Libia

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Opinión

Asalto al Parlamento

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Mi reloj marcaba las 7:49 a.m. cuando me topé con la primera lista de acceso que tenía un coronel en la entrada del Palacio Legislativo, mientras hablaba por teléfono indicando a un superior que el dispositivo de seguridad estaba instalado desde las 5 de la mañana, me indicó que debía ir al Teatro Principal para acreditarme como periodista. La lista que él tenía en sus manos no era de periodistas, era una lista de diputados, con nombre y fotos que no podían entrar a la AN.

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Juiciosamente caminé 3 cuadras hasta llegar al Teatro Principal, ese que queda en la Plaza Bolívar, a esa hora ya los abuelitos hacían largas colas para comprar con el Petro; me dirigí a la sala dispuesta para «acreditación de medios nacionales e internacionales», todo parecía normal…pero sería el inicio de un sube y baja que no terminó nunca.

—Hola buenos días, trabajo para dos medios estoy en la lista de prensa de AN, pero me mandaron para acá a acreditarme…
—Hola linda, dame tu cédula para buscarte…
_ (…)
—No, no estas, tienes que preguntar bien, porque en esta lista no estas.
—Gracias

Ni estaba ni iba a estar nunca, porque pude ver que la lista que ellas tenían era una lista suministrada por el Minci, donde VTV, Antv, Telesur, RT, AVN y emisoras y otros medios que no pude ver eran los únicos acreditados para poder ingresar y darle cobertura a las elecciones de la junta directiva de la Asamblea Nacional para el período 2020-2021.

Acto seguido, llamé a la encargada de prensa de la AN para que me indicara qué hacer…

—Pajaritos, vente, allá es chavismo.

¡Bingo!, pensé. Sin saber que sería el segundo baja el telón del día; caminé rápidamente hasta Pajaritos, ya habían más efectivos de la GNB y de la PNB en las calles que conducen al Palacio. Al llegar a Pajaritos, ya estaban unos 20 periodistas de CNN, Telemundo, Tal Cual, Voa Noticias, El Pitazo, Caraota Digital, Tv Venezuela, Vivo Play, Caracol, Blu Radio, Globovisión; acompañados de técnicos y camarógrafos esperando instrucciones para poder ubicarse.

La convocatoria de prensa fue a las 8:30. a.m. «Puntual».

Eran las 8:25 a.m. y ninguno de nosotros sabía qué hacer. En escasos minutos nos saludó el jefe de prensa de la AN, Ewdard Rodríguez y le informé que había ido al Teatro y no tenían idea de que nosotros estábamos acreditados.

—Bueno, vamos a llevar nuestra lista, porque ya la acreditación no es por aquí, vamos todos hasta allá…

Y eso hicimos, más de 30 periodistas y su equipo de técnicos, fotógrafos y camarógrafos subimos hasta la Plaza Bolívar.

Ya en ese momento, otros estaban buscándose en la lista para poder acreditarse. Cada uno de nosotros paso y efectivamente era la misma lista. Solo que ahora tenían a un lado la de los diputados que no podían entrar a la AN, esa lista sí estaba en los puntos de control…

Tras esperar unos 30 minutos, nos dimos cuenta de que nadie estaba en la lista, de que nadie iba a subir la lista y debíamos decidir qué hacer…

—Esta lista fue una depuración que hicimos ya que la que teníamos era de 387 periodistas, técnicos y camarógrafos que iban a entrar y allí no caben todos. Hicimos una reducción hasta 100 para que puedan entrar todos.
—Sí, redujeron tanto que desaparecieron los medios

No había nada que hacer, sino seguir esperando, ya habían pasado casi dos horas y aún no se resolvía el tema de ingreso de periodistas, nadie acreditado, no estábamos en ninguna lista oficial de acceso, así como estaban los trabajadores del Palacio, prensa AN y seguridad.

Era evidente que el control de la sesión inicial del año lo tenía la GNB y quién sabe quien. Fuimos de nuevo todos a la entrada principal de la AN, donde ya se encontraban decenas de equipos antimotín de la GNB, ellos sí sabían que no nos iban a dejar entrar.

—La lista es la que ellos tienen, hay que esperar que nos den su lista para poder darles ingreso, dijo un coronel que estaba a cargo.

Esperando y esperando que bajaran la lista siguieron pasando los minutos, empezaron a llegar diputados y a presentar sus credenciales, les tomamos declaraciones y poco a poco empezaron a llegar más guardias y más PNB, acto seguido se cayó la señal de Movistar y Digitel. Sabíamos lo que estaba pasando, no querían que nadie supiera lo que iba a suceder en el hemiciclo.

El sol comenzó a cansarnos…Angel Medina, Ismael León, Carlos Valero, Carlos Prosperi, Eustoquio Contreras, Stalin González, Juan Guanipa, representantes diplomáticos de Francia, México y Brasil fueron entrando al presentar sus credenciales.

Faltaban diputados, pero no rumores de traición

Al pasar las horas, colegas tuvieron acceso gracias al wifi portátil a información que se estaba generando dentro del Palacio

—Duarte se vendió y no va a votar por Guaidó, no quieren dejar entrar a diputados, no dejan pasar a diputados de Amazonas en El Chorro…

Como fueron llegando uno a uno es difícil determinar la cantidad de parlamentarios que logró ingresar a la AN sin problemas, pero no eran todos. Así que un grupo de periodistas caminó dos cuadras abajo para ver qué estaba pasando, ya eran las 11 de la mañana, hora que fijaron para la instalación de la sesión.

Nos encontramos con que más de 50 diputados estaban intentando entrar pese al primer cordón de seguridad. Allí estaba Juan Guaidó junto a Delsa Solórzano, Nora Bracho, Amelia Belisario, Dennis Fernández, Rafael Veloz, María Beatriz Martínez, Marialbert Barrios y otros.

Realicé algunas entrevistas y todos condenaron lo que estaba sucediendo.

«Solo quieren evitar lo inevitable», «Dictadura», «Vemos como siguen violando los derechos», «No sabemos nada de ningunos diputados que se vendieron», «La dictadura solo quiere impedir que se visibilice lo que va a pasar, vamos a ratificar a Juan Guaidó como presidente de la AN y presidente encargado», «Condenamos que ustedes no puedan ejercer su labor hoy, son nuestros héroes»…

Fueron algunas de sus impresiones, pero seguíamos sin entrar.

La defensa de la GNB

A las 12:40 del medio día, intentó ingresar Juan Guaidó con su esposa y otro grupo de diputados y diputadas y esa fue la gota que esperábamos para actuar. Tras entonar el Himno Nacional, decenas de periodistas empezaron a grabar lo que fue el inicio de una golpiza que viví en carne propia.

Los guardias impedían el paso de Guaidó y quienes lo acompañaban, escoltas, fotografos, periodistas y Guaidó, todos quedamos aplastados para poder ingresar y la GNB hizo su mejor labor. Empezaron a empujarnos con los escudos, unos hacia adentro y otros hacia afuera, para hacer especie de un sandwich humano, en el que resultaron varias mujeres golpeadas, entre ellas la diputada Nora Bracho.

Cada quien se defendió como pudo, mientras a los alrededores el periodista de VTV Luis Hugas entró con una bolsa de comida a la AN, en su moto, con más poder que un diputado y con apoyo de la PNB.

Pedro Carvajalino, mejor conocido como “Cabeza e’ mango” se reía a carcajadas y grababa videos desde la tanqueta, mientras sucedía la golpiza.

Ya en este punto, muchos nos resignamos a que no íbamos a ingresar, así que tomamos agua y descansamos bajo el sol inclemente a esperar lo que iba a suceder, ya Guaidó había entrado y debía iniciar la instalación…

Sin señal, sin cuórum, sin votos

Decidí caminar hasta el piquete de la esquina El Chorro para entrevistar con los diputados de Amazonas que no pudieron ingresar.

«Al llegar nos encontramos con un piquete de la GNB, tenían un listado donde decía que estábamos inhabilitado el diputado Julio Ygarza y el diputado Simón Calzadilla, o sea que no tuvimos acceso al Palacio por razones obvias del régimen (…) están buscando la manera de salvaguardar los votos que compraron con los diputados pero los números no le dan. ¿Cuál es el miedo? Si el régimen puede tener su plancha que se mida con su plancha. ¡Nuestro candidato es Juan Guaidó como presidente encargado para este nuevo período», dijo Romel Guzamana (VP-Amazonas).

«La línea es que sino pasa un diputado no van a sesionar, estamos esperando instrucciones, pero no hay señal y son 5 piquetes y no han dejado pasar a varios diputados, y si faltan diputados sesionaremos con el pueblo».

Inmediatamente me informaron que se estaba juramentando el diputado Luis Parra como presidente de la AN, junto a Franklyn Duarte y Gregorio Noriega. ¿Dónde está Guaidó? ¿Votaron? ¿Qué estaba pasando?

Fue el diputado Ángel Alvarado el primero en salir una hora después y explicarnos: «Eso fue un desastre, nadie votó, Guaidó nunca entró, él se levantó y se autojuramento, no había cuórum», dijo consternado a representantes de la prensa que estábamos en ese punto.

Nora Bracho, Delsa Solórzano y otros diputados llegaron caminando hasta ese punto, las parlamentarias estaban sudadas, golpeadas y decepcionadas. «Nunca nos dejaron entrar al hemiciclo, nos arrastraron, nos golpearon, fue horrible, me siento mal», dijo entre sollozos una de ellas.

Instalación: El Nacional

Con más nada que hacer frente al piquete de la GNB, me trasladé con un grupo a la sede de El Nacional, donde se realizaría la sesión con Guaidó y no fue sino hasta las 5:35 de la tarde cuando se dio inicio a la instalación.

En este punto, ya sabíamos que varios diputados entre ellos Manuel González suplente de Américo De Grazia, William Gil (Cuentas Claras-Carabobo), Franklyn Duarte, Freddys Paz, Negal Morales, Kerrins Mavarez, Lucila Pacheco, Luis Loaiza y Richard Arteaga votaron a favor de Luis Parra como presidente de la AN.

Fue la diputada Solórzano la encargada de presentar la plancha que posteriormente resultó electa con 100 votos: Juan Guaidó como presidente, Juan Pablo Guanipa como primer vicepresidente, Carlos Berrizbeitia como segundo vicepresidente, Angelo Palmeri como secretario y Jorge Luis Cartaya subsecretario.

Juan Guaidó: Derrotamos contundentemente las pretensiones de la dictadura

“Ha sido un año muy duro, de lucha (…) Yo lamento profundamente el bochornoso show impulsado por la dictadura (…) Es injusto que en Zulia a esta hora no haya electricidad en gran parte del estado, así como en el oriente. Que el 83% de la población en sus casas se les fue el agua. Venezuela necesita una respuesta y los venezolanos hoy necesitan quién asuma la responsabilidad. Ustedes no merecen eso, y les pido perdón. Asumimos la responsabilidad que tenemos hoy los diputados, los dirigentes y que no es momento de estar repartiendo culpas (…) Aunque no es suficiente hoy derrotamos contundentemente a la dictadura, agregan a su triste expediente la consolidación de la dictadura».

Expresó que este 2020 es una segunda oportunidad para Venezuela. “Hoy no dudamos que somos mayoría, y que la podemos ejercer para lograr el cambio en Venezuela (…) Hoy vimos la locura y el desespero de una dictadura de un régimen que ni tiene votos. Tenemos que estar atentos. todos queremos un desenlace lo mejor posible. Luego de hoy, ¿qué va a decir la dictadura? El martes día de sesión, este Parlamento va a sesionar el martes a las 10:00 a.m. en el Palacio Federal Legislativo”, enfatizó, al tiempo que anunciaba su separación de la militancia en Voluntad Popular.

Tras casi doce horas de intentar cubrir la sesión, terminó el vía crucis del 5 de enero a las 7:40 p.m.

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Opinión

Descuido

«Padezco el desencuentro de sus manos hoy ajenas a mí. Tengo la sonrisa derruida al saber que otros besos la estremecen»

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Epílogo

La extraña sensación del encuentro libra dentro de mí una batalla de sentidos que se disparan sin un orden conocido. Sólo su mirar hace que deponga mis armas y desestime aquello que una vez asentí como voraz y único. Es un placer conocer que hace, que siente, como me miente en la lejanía de su mirada felina.

Padezco el desencuentro de sus manos hoy ajenas a mí. Tengo la sonrisa derruida al saber que otros besos la estremecen y la inquietan tanto como yo pudiera hacerlo. Ahora que tengo un doctorado en lencería, limito mis conocimientos a fijar mi mirada en su cabello, en sus palabras, en su calor incipiente que colman todo mi ser.

Es una lucha displicente de querer y olvidar en otras sábanas lo que llevo tatuado en mi corazón. Un corazón con infinidad de cuartos lleno de putas y de amores perdidos, de besos olvidados y de esencias de damas que daban amor de un día.

I

Quien la ve a primera vista teme repentinamente al saberla audaz y prepotente. Su inquietante manera de moverse expresa el repudio que posee ante todo aquello que está segura no es para ella. Sus ademanes de princesa fomenta en las cercanías sismos de acontecimientos que van desde la necesidad de rozarla hasta solo verla a lo lejos, cuando se despide de todos.

Ella es la afrodita activa, presente y deseable. Enamora con el elixir de sus palabras y genera heridas profusas con miradas de miel. Su olor a durazno, su piel de seda y sus ojos intensos de cazadora son la muestra palpable que inquieta a los guerreros en el fragor de una batalla ya perdida antes de iniciarla.

Escucharla es placentero. Sientes la cercanía del cielo en cada palabra dibujada en sus labios. Cada vocablo hace que te exasperes y padezcas la desesperación de los cantos de sirenas. Su silencio es salvaje y retumba en tus sentidos. No deseas que cesen sus sonidos. Es droga fastuosa para morir poco a poco sin dolor y con goce.

Su caminar deleita. Sus movimientos deducen pensamientos irracionales que describen el lúgubre e inmutable lado de la cama que aún permanece vacío. Ella sin embargo, con todos a sus pies, te ausculta y con una mueca de lástima te aleja lacerado con la convicción de no exponerse nuevamente a respirar el aire que la acompaña y la hace dueña de su mundo y en ese instante del tuyo.

II

La recuerdo con visos de dulzura. Nunca tuve la oportunidad de respirarla, solo de observarla mientras otros brazos me asfixiaban. Siempre la sentí como la despedida consciente de mis oportunidades. Las pocas encrucijadas de allegarme estaban enmarcadas en comentarios nefastos y dolorosos que limitaban el beso de bienvenida y nuevamente la veía alejarse, como la diosa que era y que hoy es.

Su signo era inexcusable. Enceguecía a todos. Nadie podía estar cerca sin sufrir las heridas del resplandeciente cometa que la protegía. Luchó con la delicadeza de las princesas y fue la victoria más respetada que aún hoy recuerdo en cada palabra que describo y en los desamores que se acuñaron en todo mi costado.

Luego desapareció. Se oculto de mi círculo vicioso y se adentro a una nueva etapa de logros y desilusiones que la hicieron más mujer, más ella, más toda.

III

Hace algunos meses la descubrí (en compañía de su porvenir)

IV

La respiro con palabras, la siento con frases, le temo con canciones y la descubro cerca muy cerca de mí en cada sensación de avistarnos en algún lugar lejos de todos y cerca de nosotros.

Hoy mantiene la postura de princesa que enloquece, hoy su olor a durazno inunda el espacio cuando con una humareda saca de sí el extraño olor a nicotina. Su piel de seda eriza con su cercanía mientras sus ojos de felina siguen cuidando, su vida, la vida.

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