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El zumo de granada durante el embarazo protege cerebro de recién nacidos con RCIU

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Los polifenoles, que incluyen ácido tánico y elagitaninos, son parte de una clase de antioxidantes que se encuentran en muchos alimentos y bebidas, como nueces, bayas, vino tinto y tés. El jugo de granada es una fuente particularmente rica de estas moléculas.

Un grupo de investigadores del Brigham and Women`s Hospital de Boston en los Estados Unidos, comprobó que tomar zumo de granada durante el embarazo podría ayudar a proteger el cerebro de los recién nacidos con restricción del crecimiento intrauterino (RCIU).

El estudio liderado por Terrie Inder, presidenta del Departamento de Medicina Pediátrica para Recién Nacidos en el Brigham, se fundamentó en las propiedades naturales de este fruto, sobre todo por su riqueza en polifenoles antioxidantes, además de vitamina C, potasio y ácido fólico.

Los resultados fueron favorables para los niños que nacieron con la patología del RCIU.

En el caso de los bebés que están en proceso de crecimiento intrauterino, la granada podría ayudar a mejorar su desarrollo y prevenir los efectos de una lesión cerebral, más aún cuando está presente la patología RCIU (Restricción del crecimiento intrauterino) en la que el feto presenta una medida pequeña en el útero en comparación con la que debería ser de acuerdo a su edad gestacional, aportó el equipo de investigadores.

El decrecimiento fetal podría estar originado a problema con la placenta, que dificulta el flujo de nutrientes, oxigeno o sangre, lo que afecta al cerebro del bebé.

Se considera que uno de cada 10 bebés tiene RCIU. El proceso de nacimiento en sí mismo puede disminuir aún más el flujo de sangre y oxígeno, incluido el cerebro del bebé. Si esto es muy grave, puede provocar una afección conocida como lesión hipóxico-isquémica, que contribuye a casi una cuarta parte de las muertes de recién nacidos en todo el mundo.

Los polifenoles antioxidantes se encuentran de manera generosa en la granada.

Los polifenoles, que incluyen ácido tánico y elagitaninos, son parte de una clase de antioxidantes que se encuentran en muchos alimentos y bebidas, como nueces, bayas, vino tinto y tés. El jugo de granada es una fuente particularmente rica de estas moléculas.

Hasta la fecha, ningún estudio clínico había evaluado los posibles efectos de dar jugo de granada a las mujeres embarazadas para proteger el cerebro de los recién nacidos en riesgo.

El equipo de médicos que participó en la investigación, realizó un ensayo clínico aleatorio, controlado y doble ciego en madres embarazadas con bebés diagnosticados con esta patología. “En total la muestra estuvo formada por 78 madres a las que se les suministró el tratamiento entre las 24 y 43 semanas de gestación.

En este hospital funciona un instituto de Investigación.

Los hallazgos han puesto en relieve que los niños nacidos de las gestantes que consumían zumo de granada diariamente durante el embarazo presentaban un mejor desarrollo y conectividad cerebral. Esto puede deberse a la elevada presencia de polifenoles, antioxidantes que se encuentran en alimentos como el vino o te y de manera generosa en la granada.

Terrie Inter destacó que estas sustancias (polifenoles antioxidantes) cruzan la barrera hematoencefálica y tienen efectos protectores contra las enfermedades.

Terrie Inter es presidenta del Departamento de Medicina Pediátrica para Recién Nacidos en el Brigham and Women´s Hospital de Boston, Massachusetts.

“Las mujeres en gestación recibieron 8 unidades de zumo de granada al día y un placebo de sabor libre de polifenoles de forma aleatoria hasta el momento del nacimiento del bebé Además – agregó Inter- se evaluaron varios aspectos del desarrollo cerebral como la macroestructura de la materia blanca y la conectividad funcional.”

Sin embargo explicó Inter que estos beneficios no repercuten en el crecimiento cerebral o del propio bebé, si no que mejoran su desarrollo y conectividad.

Otra de las conclusiones que arrojó el estudio es que los hallazgos suponen los posibles efectos neuroprotectores de los polifenoles en los recién nacidos con riesgo y “ ha puesto de relieve la necesidad de desarrollar un ensayo clínico más grande para continuar con esta investigación, añadió Terrie Inter.

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