Contáctenos

Profundidad

La xenofobia no es miedo, es ignorancia

Publicado

el

Su mirada perdida busca una sonrisa pero encuentra el desprecio, su cuerpo esquelético intenta hallar una cama pero consigue un cartón, él busca pan pero recibe un insulto y sus pies descalzos están heridos por el roce contra el piso mientras el cuerpo que lo sostiene ha cedido a la tristeza que produce el rechazo. Lo que padece se llama xenofobia y aunque parece miedo a lo extraño, es en realidad un acto de ignorancia propio de sociedades enfermas y mal instruidas.

Lea también: Feminicidio en Ecuador abre debate sobre migración venezolana

En Venezuela los actos contra la xenofobia están normados por el Artículo 8 de nuestra Carta Magna que expresa que: “Toda persona tiene derecho a la protección y al respeto de su honor, dignidad, moral, reputación, sin distingo de su origen étnico, origen nacional o rasgos de fenotipo. Se prohíbe todo acto de discriminación racial, racismo, endorracismo, goce y ejercicio de los derechos humanos y libertades de la persona o grupo de personas”.

Salir del país es una proeza y vivir en rechazo también

La verdad es que esa xenofobia que hoy asusta a los venezolanos que han emigrado, también la hemos practicado nosotros contra quienes nos parecen extraños.

Lea también: La noche de este domingo en Ibarra se convirtió en una cacería de venezolanos

Un caso evidente, aunque sin estadísticas claras es el rechazo de los venezolanos hacia los cubanos que vienen mediante el Convenio Cuba- Venezuela como parte de una política de intercambio de salud del gobierno en ejercicio.  

En Cali Colombia, los venezolanos reciben rechazo porque han cambiado el estilo de vida que tenían.

El personal de salud es “usado como trapo por ustedes los venezolanos”, así lo expresa el podólogo Eliecer Urriera, quien al ser invitado a explicar la expresión esgrime: “Nos usan y después nos botan y molestamos”. El podólogo solicitó su traslado a Cuba porque no se sintió a gusto en el Centro de Diagnóstico Integral de San Jacinto, en Maracaibo.

Sin embargo este caso es “tonto” comparado con aquella tristemente célebre campaña de 1994 originada en el Zulia que se titulaba “Haz patria mata un colombiano” y que se originó luego de un femicidio contra una marabina cometido por un colombiano que era su pareja. Para entonces, las autoridades de educación regional impulsaron una campaña educativa para combatir la situación, aunque hoy muchos siguen rechazando a los colombianos pese a que la carta ha girado y hoy seamos nosotros los que debamos partir a Colombia, para recibir gestos de xenofobia como parte del equipaje. En Perú, Panamá y República Dominicana los casos de rechazo al extraño son más evidentes aun.

Prohibida la entrada…

San Miguel de Ibarra es la ciudad capital de la provincia de Imbabura al norte de Ecuador, un lugar tranquilo y apacible que se vio perturbado cuando Yordys Rafael L. G de nacionalidad venezolana asesinó a puñaladas a su pareja Diana Carolina Ramírez Reyes quien tenía 4 meses de embarazo.

El hecho fue repudiado por toda la nación y especialmente por el presidente Lenin Moreno quien señaló “a los venezolanos les hemos tendido la mano pero no aceptaremos que se atente contra nuestra seguridad”, mientras que la  ministra del Interior, María Paula Romo, calificó lo ocurrido de «horror inaceptable» y afirmó que «la muerte de Diana debió ser evitada con el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional».

Sin embargo, lo ocurrido en Ibarra aún deja muchas interrogantes: ¿Por qué la policía no actuó a tiempo?, ¿Por qué la familia de la joven no denuncio al agresor si este la lastimaba?, ¿Por qué ingresan al país personas con antecedentes penales? Las respuestas siguen pendientes pero hay una sola realidad Yordi Rafael LG, ingresó ilegal a Ecuador y en Venezuela había participado en dos crímenes, de manera que no era venezolano, era sencillamente un asesino y revestía peligro indistintamente de su nacionalidad.

De manera que este sonado caso de xenofobia, ha disparado las alarmas de los países receptores pues ante el creciente éxodo de venezolanos sin documentos y en oleadas, está creciendo el rechazo  generalizado que reedita viejos esquemas mentales.

Está creciendo el rechazo  generalizado que reedita viejos esquemas mentales

Que en Ibarra los locales comerciales hayan colocado carteles “Prohibida la entrada a perros y venezolanos” y “venezolanos hijos de puta lárguense a su país”, es comprensible pues fue la ira de una sociedad que drenó la rabia contenida por tantos casos de feminicidio ocurridos al año en Ecuador. “Lo que se hizo fue drenar la rabia por tantos feminicidios que ocurren sin que ello tenga relación con la nacionalidad”, así lo explica Daniel Regalado, presidente de la Asociación civil y legal Venezolanos en Ecuador.

Lo que dice la ciencia

Milagros Cardozo, es Psicólogo Clínico,  psicoanalista, con más de 20 años de ejercicio y es moderadora del programa radial, “De Mentes Activas” que se trasmite por Luz radio 102.9fm y que se dedica a orientar sobre temas de índole psicológico.

Al ser consultada sobre el tema refiere lo siguiente: “La xenofobia ha sido considerada más un problema cultural que un trastorno mental. Existen personas que rechazan una raza o nacionalidad porque han tenido información negativa sobre ellos transmitida por generaciones o porque han tenido experiencias personales negativas previas con determinados grupos sociales que le son ajenos”

-Hay condicionantes por ejemplo: No me gustan los negros porque son peligrosos o los colombianos porque son ladrones, o los venezolanos porque son vagos o delincuentes, la verdad es que esas creencias se apoyan en información transmitida por personas significativas o porque tuvieron uno o varios eventos que las originó, expresa.

Vivir con xenofobia te expone a mendigar una mano que a veces da rechazo

-Esto responde en el caso de personas normales que no ejercen agresiones físicas sino que sólo presentan rechazo porque han creado  estereotipos que se apoyan en una distorsión cognitiva denominada generalización. Por ejemplo decir, “todos los hombres son infieles” es un tipo de distorsión pero no representa en ningún caso un problema mental sino una inclinación al rechazo que se sostiene bajo un criterio cultural”, precisa la psicólogo.

“Ahora bien, cuando se trata de extremistas con xenofobia que ejercen conductas agresivas sin razón alguna solo por el hecho de tener una condición, color o nacionalidad se puede hablar que esas personas ya tenían previamente un Trastorno Mental de Narcisismo o Trastorno de Personalidad Antisocial, pudiendo inclusive padecer de un Trastorno Psicopático en su mayor expresión de gravedad y que han sido tipificados en el DSM- V (Manual de diagnóstico médico, por sus siglas en inglés)

-Por tanto, por tener esa personalidad la xenofobia sirve para expresar el rechazo social y el deseo de agredir o erradicar a algunos grupos sociales pero en esos casos ya existe el trastorno y no es que la xenofobia lo origina. Esos grupos expresan la xenofobia porque es una de las formas de canalizar la agresividad pudiendo tener otras conductas agresivas no necesariamente xenofóbicas.

“En conclusión la xenofobia no responde necesariamente a la presencia de un Trastorno mental excepto que existan conductas agresivas manifiestas” explica la psicólogo clínico Milagros Cardozo.

¿Hay terapias para la xenofobia?

La terapia depende del origen, si es cultural se debe proporcionar información y acercamiento a estos grupos para eliminar las ideas distorsionadas que se tengan sobre un grupo social específico. Si el individuo tiene un Trastorno Mental tipificado en el DSM V. requiere una terapia psicológica que dependerá de la corriente de cada profesional y puede requerir inclusive terapia medicamentosa en el caso de las personalidades antisociales y psicopáticas.

Los tratados mundiales

En el documento “Migrantes: aumento de la criminalización, intolerancia, xenofobia y racismo (2010)”, el Relator Especial sobre los derechos humanos de los migrantes, Jorge Bustamante, señala el origen de esta distorsión.

 “Lo que debería ser una oportunidad para celebrar la adaptación exitosa de infinidad de migrantes a su nuevo entorno, enriqueciendo sus nuevas sociedades con sus culturas, ideas, tecnologías, habilidades, o la diversidad que traen consigo, se ha vuelto en realidad una advertencia para renovar nuestros esfuerzos para enfrentar de manera efectiva los desafíos sociales y prácticos que enfrenta la migración (…)

“Estamos particularmente preocupados ante el incremento de la intolerancia, la xenofobia y el racismo contra los migrantes y sus comunidades, el cual se ha manifestado en algunas ocasiones en actos de extrema violencia contra migrantes en tránsito y quienes se encuentran en países de destino”

Igualmente el documento de la  “Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia (2001) en su punto número 18 reitera que las condiciones sociales, educativas y culturales es el origen de esta situación.

En algunos países los extranjeros si se adaptan.

“Recalcamos que la pobreza, el subdesarrollo, la marginación, la exclusión social y las desigualdades económicas están estrechamente vinculadas con el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las prácticas conexas de intolerancia y contribuyen a la persistencia de actitudes y prácticas racistas, que a su vez generan más pobreza”

En definitiva la xenofobia como cualquier otra forma de maltrato es la cara visible de un mundo, un continente, un país que ha descuidado la calidad educativa y cultural de sus ciudadanos que van por la vida reproduciendo esquemas de conducta atrasados, que son capaces de mostrarnos como animales salvajes acorralados solo porque una sociedad no hizo lo que tenía que hacerFotos

Foto de apertura: Cortesía diario El Comercio de Ecuador.

Fotos: Cortesía Flirck